miércoles, octubre 22, 2008

Las zalamas de Sarkozy


Bien protesta la teutona
del abrazo del gabacho
que la palpa sin empacho
casi como a su flacona;
mas la falta se perdona,
pues, de dos guerras mundiales
con sus odios proverbiales,
en menos de una centuria
se ha pasado a la lujuria
de los toqueteos cordiales.

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