domingo, julio 12, 2009

Carnicerito Fermín


Carnicerito Fermín,
ay qué devoción te tengo,
con tu sangriento abolengo
tu mágico fervorín
y la atención telerín,
con Hemingway, mucho morbo,
el juicio como estorbo,
la razón más bien ausente,
y una miriada de gente
pasada, tal vez, de sorbo.

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