martes, julio 21, 2009

La cama de Putin


Quejarme no debiera, siendo objeto,
ni negarme, pues soy humilde cosa
que sirve a la función indecorosa
cuando don Silvio practica con el teto.
Noté la arremetida del sujeto
un culo me apretó (el de la diosa)
y tras golpe de gana poderosa
ni los muelles me hurtaron el aprieto.
Contemplé la escena sin un gesto,
me afané de continuo, todo el día,
y sólo un crujir sordo, sólo ésto
la cinta de Patrizia recogía.
¡No es posible viaje más abyecto,
de Putin a putana compañía!.

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