miércoles, septiembre 09, 2009

Tinta de burdel


Nos muestra con palabras el periódico
un gaje que el lector le solicita:
exótica, atrevida, jovencita
y un nutrido etcétera prosódico.
El lector, casuístico, es metódico
(ardiente, diplomada, rellenita,
fogosa, tropical, viuda, negrita
),
y anhela calidad y precio módico.
No acaba en este punto la elección
(afgano, japonés, tal vez cubano,
fetichismo, inglés, flagelación,
helénico, francés, y hasta birmano),
y así la rufa jerga del jergón
se imprime en el anuncio cotidiano.

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