miércoles, diciembre 01, 2010

¡Que no te rescaten!















Cuando se acabe el rescate,
estarás descangayado:
tendrás un ojo morado
por la violencia del cate,
una raja en el gaznate
con su fea cicatriz,
una hostia en la nariz,
andares de pata coja
y, como Dios no te acoja,
la certeza de que hay bis.

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