martes, julio 11, 2017

¡Hasta ahí podríamos llegar!

Que me fusilen no importa,
que me detengan, tampoco,
ni que me traten de loco,
o me gane algunas tortas,
porque todo se soporta,
pero nunca, Puigdemonio,
te perdonaré mi insomnio,
pues dicen las malas lenguas
que si te obedezco mengua
mi sagrado patrimonio.

No hay comentarios: